Colegio de los Reverendos Padres Trinitarios

Historia

This page in English

LOS R.R. P.P. TRINITARIOS EN CARDENAS

Primera fundación.

Ya el P. Carlos de Jesus y María, antes de salir de Cuba para Colombia en 1895, había dado los primeros pasos para establecer una residencia en Cárdenas, al norte de la isla, en la provincia de Matanzas, ciudad importante por sus numerosas industrias y concurrido puerto, ademas de sus bellezas naturales, que justificaban su denominación de "Perla del Norte."

A principios del 1898 fue trasladado el P. Eustaquio al hospital de esta ciudad. (Aparece en la foto antigua). Aquí encontró a un caballero cristiano, el notario Dr. Carlos Alberto Smith, que con su esposa, la Sra. Susana Barrinat, ofrecieron al recién llegado su valiosa ayuda con amable y desinteresada solicitud.

Gracias a este matrimonio y al apoyo de otras muchas personas pudo instalarse la primera comunidad trinitaria en una casa de la calle Coronel Verdugo, esquina a Linea y celebrarse el suceso con una solemne función religiosa en la parroquia de la ciudad el domingo día 20 de Marzo de 1898.

Su primer Superior fue el P. Ramon de los Desamparados, quien solo Dios sabe los trabajos que soportó y los disgustos que llevó para consolidar la situación de su pequeña Comunidad, para realizar las obras que traía entre manos y conseguir la benevolencia y la simpatía de los cubanos.

Pero él tenía un caracter sumamente agradable y confiado, y con la ayuda de sus hermanos en religión y la protección de algunas familias pudo salir de sus apuros y levantar no solo un colegio modesto, sinó también una iglesia en una de las calles más céntricas de Cárdenas.

Colegio.

Casi al año de la fundación, libres ya de las atenciones hospitalarias por haber terminado la guerra, pudieron pensar en establecer un colegio, que vendría a incrementar el número de centros docentes, siempre necesarios en una población que continuamente se ha interesado por la elevación de su cultura.

Como inicio de esta tarea abrieron una escuela nocturna en una casa de la calle Laborde, que, aunque más capaz que las que habían habitado hasta entonces, no podía acoger un alumnado muy numeroso y por ello se utilizó solamente durante un curso escolar.

A primeros de enero de 1900 quedaba definitivamente establecido el nuevo colegio de primera enseñanza con el nombre de la "Santisima Trinidad" en los locales de la calle Real, ahora Avda. de Céspedes, principal arteria de la ciudad, mientras se levantara un edificio apropiado para él, pues los mencionados hasta ahora eran todos alquilados.

No se tardó mucho en lograr este objetivo, porque ya en octubre del mismo año se inauguró la nueva casa que para residencia de los trinitarios y asiento de su colegio se acababa de construir en un solar adquirido al efecto en la calle Calzada de O'Donnell, esquina a la de Laborde.

En diciembre de 1900 bendijo solemnemente los nuevos locales el obispo de La Habana y después cardenal Mons. Donato Sbarreti, siendo padrinos del acto el Alcalde de Cárdenas, General Carlos M. de Rojas y su esposa Raquel M. Andux.

Iglesia conventual y parroquias rurales.

Seis años más tarde, y merced a la generosa ayuda que prestó como siempre con entusiasmo a los trinitarios la sociedad cardenense, y con grán cariño, pudo edificarse la iglesia, cuya necesidad se venía haciendo sentir por ser muy reducido el local que hasta entonces se había destinado para los actos del culto.

En esta ocasión fue Mons. Pedro Gonzalez Estrada, obispo de La Habana, quien ofició en su inauguración con la complacencia que puede suponerse por su parte y por parte de los asistentes, pues antes de su promoción al episcopado había sido párroco de Cárdenas y eran muy gratos los recuerdos que guardaba de la ciudad y le interesaba vivamente todo lo que a ella se refiriese. Como padrinos de la ceremonia actuaron los esposos D. Jose‚ Arechabala y Dña. Carmen H. de Mendoza García.

La escasez de clero para atender algunas parroquias rurales de su diócesis indujo al prelado habanero en 1911 a pedir a los trinitarios que se hicieran cargo de las de Carlos Rojas (Cimarrones) y Mendez Capote (Lagunillas), que estos atendieron el resto del tiempo que permanecieron en Cuba.

Ampliación del Colegio.

En la década de los años treinta, siendo Director del Colegio el P. Jose Aguirre, empezaron a colaborar en las actividades docentes algunos profesores seglares, cuyo número fue después en constante aumento y cuya dedicación y pericia tanto sirvio para que años más tarde, en vista de las muchas solicitudes de alumnos para el ingreso en el plantel, decidiera el entonces Director P. Juan Fernández, conocido popularmente por P. Juanillo, apelar una vez más a la cooperación de los cardenenses para solucionar el problema y dar además a la enseñanza horizontes más amplios con la agregación de los cursos de Bachillerato y Comercio.


Foto tomada en 1898 del edificio del hotel "Isla de Cuba"
que eventualmente se convertiría en El Colegio de Los Trinitarios

Para este fin se compró el edificio contiguo, que anteriormente sirviera de hotel con el nombre de "Isla de Cuba" del que unicamente se aprovecharon las paredes maestras. Se restauró después por completo para las tareas a que iba a destinarse y se estrenó parcialmente en diciembre de 1946 con la bendición de Mons. Alberto Martín Villaverde, obispo de Matanzas, siendo madrina la primera dama de la República, Sra. Paulina Alsina, Vda. de Grau, que había contribuido eficazmente a que también el Gobierno diera su ayuda para la obra.

Cuando estas estuvieron acabadas en su totalidad celebró una misa para su inauguración en marzo del año siguiente el cardenal Arteaga, arzobispo de La Habana, que con todo entusiasmo había apoyado aquella obra. Asistieron en pleno al acto todos los colegios católicos de la ciudad y con este motivo se ofrecieron también aquellos días diversos y animados festejos populares, en que con la mayor alegría participó toda la población.


El estudiantado del colegio en el patio interior, cerca del año 1937.
Vea los nombres de los almnos

Cincuentenario.

Al cumplir el colegio sus Bodas de Oro celebraron también su Director, el mencionado P. Juan Fernandez el jubiléo de su sacerdocio, y con tal motivo se hicieron en el templo trinitario mejoras, entre las que merecen destacarse el altar mayor de mármol, un órgano electrónico y las vidrieras policromadas del presbiterio. Fueron padrinos en la ceremonia el Sr. José F. Iturrioz y Dña. Josefa Gurruchaga, que costeó el altar, corriendo de parte del padrino un notable aporte para los gastos del órgano.

Como recuerdo de tales fechas se publicó una bien documentada "Memoria", con abundantes ilustraciones sobre el cincuentenario.

También la cofradía del Rosario, que presidía la Sra. Elvira de Rojas, esposa del benemérito médico de los trinitarios, Dr. Francisco Oti de la Fé, al celebrar sus Bodas de Oro en 1956, dejó un recuerdo material en el ornato del templo, pués costeó los dos altares de mármol en las naves laterales.

Hay que destacar asimismo la donación que en 1957 hicieron los hermanos Larrauri, atendiendo a los deseos del entonces director del colegio P. Ricardo Arteche, de unos amplios terrenos en las afueras de la población para que sirvieran de campos deportivos a los alumnos trinitarios.

Cofradías.

Hemos aludido ya a la Cofradía del Rosario. Rapidamente daremos los nombres de las otras asociaciones establecidas por los trinitarios en Cárdenas, pues merece recordarse con gratitud la tarea que desarrollaron sus miembros con entusiasmo y acierto a lo largo de los años. Fueron las siguientes, por orden de instauración:

Todas ellas cumplieron con fidelidad y empeño los fines para que fueron establecidas, tanto en el aspecto religioso y asistencial, como en el día la cultura y distracción.

Expulsión de Cuba.

Los trinitarios se retiraron de Cuba por disposición del Gobierno Nacional el 30 de junio de 1961.

Antes de tal disposición habían sido detenidos, al igual que otras muchas personas en toda la Isla, el 17 de abril al producirse la invasión de la Bahía de Cochinos, y pasaron un día confinados con los padres claretianos de la parroquia de la ciudad en el cuartel local del Ejército y otros diez días en su domicilio.

A primeros de mayo entregaron el colegio al interventor designado por el Gobierno, y el 10 de junio se les intimó nominalmente la orden de abandonar el país, por lo que al día siguiente partieron hacia La Habana, donde esperaron la oportunidad de embarcarse con sus hermanos de la capital, como lo hicieron unos el día 23 y los últimos el 30, según queda dicho.

La cariñosa despedida que les tributó en Cárdenas una parte muy considerable de la población contribuyó mucho para incrementar el afecto que los trinitarios guardarán en su corazón hacia aquella tierra y sus moradores, de quienes tantos favores han recibido.

Actual condición de la entrada a la antaño bella capilla del Colegio de Los Reverendos Padres Trinitarios. Foto tomada por Victor L. Maruri, 1996.

Superiores.

  1. P. Ramón de los Desamparados Montesinos, 1898-1910.
  2. P. Juan Crisóstomo del Espíritu Santo Ormaechea, 1910-16.
  3. P. Serapio de Jesus y Maria Basterrechea, 1916-22, 1926-29.
  4. P. Tomas de la Virgen Zugazaga, 1922-26.
  5. P. Juan de San Antonio Torrontegui, 1929-36, 1943-46.
  6. P. Serapio del B. Juan Bautista Euba, 1936-43.
  7. P. Juan de la Dolorosa Fernández, 1946-52.
  8. P. Daniel de Santiago Uberuaga, 1952-55.
  9. P. Secundino de Santa Teresa Alberti, 1955-61.

(Hay que advertir que, por enfermedad y fallecimiento del P. Juan Torrontegui (12/4/1946), fue Superior efectivo durante dos años el P. Justo de la Concepción Beascoechea, y que por no haber podido trasladarse a Cuba desde España, por diversas causas, el P. Jose Aguirre, nombrado Superior de Cárdenas en 1946, ejerció el cargo el P. Juan Fernández.)

Nuestro profundo agradecimiento al Sr. José Antonio Maruri por hacernos llegar el texto y varias imágenes que aparecen en esta página, incluyendo el escudo del colegio, cuya elaboración él le comisionó a un dibujante.


LA FUENTE

Cuando el Colegio estaba en Calzada y Laborde, había un patio grande entre el edificio que contenía las aulas y la iglesia. Este gran patio era el lugar para el recreo de los niños. El edificio que albergaba el antiguo Colegio tenía dos plantas. En la planta superior se encontraba el claustro, en donde residían los sacerdotes, y en la planta de abajo estaban situadas las aulas. Al fondo del patio se encontraba el gran comedor para los sacerdotes, con una amplia mesa, atendida por Modesto Sanjurjo, quien fuera empleado del plantel por muchos años.

De la niñez generalmente recordamos las cosas más sencillas. No hay niño quien haya pasado por el Colegio de los Trinitarios que no tenga recuerdos nostálgicos de la fuente en el centro del parque de recreo, con sus múltiples peces de colores. En toda la vida del colegio, no faltó un sacerdote que cuidara de ella y alimentara los peces. Hay quien recuerda la época del Padre Serapio. Otros la del Padre Secundino. Me cuentan que recientemente un antiguo alumno envió un e-mail desde Sydney, Australia, recordando la fuente, los peces y al cura que los cuidaba cuando él estaba en tercer grado.

Después de muchos años, parece como si la fuente, con sus peces, y su perenne guardián, representaban un simbolismo...una alegoría. No hay que forzar mucho la imaginación para ver representados en ellos la educación, el cuidado y el amor que del Colegio recibimos los que tuvimos el privilegio de pasar por sus aulas.

José A. Maruri


[ESCUELAS]