El Fuerte de Rojas

Historia de Cárdenas

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1. Antecedentes de Cardenas

Cualquiera que pretenda adentrarse en la antiguedad de Cárdenas y del extenso territorio circunvecino, buscando y clasificando sus primitivos moradores, se verá rodeado de oscuridades que no le permitirán apreciar debidamente la realidad lejana de aquellos siglos anteriores al descubrimiento de América.

Sin embargo hay datos suficientes para afirmar que la isla estuvo muy poco poblada: siendo sus primitivos habitantes en número no superior a cien mil, indios tainos, siboneyes y otros varios que vivían, a la vera del mar y de los rios, dedicados a la pesca, a la caza y a la recogida de los frutos, que espontaneamente les ofrecía la fecunda sierra o una rudimentaria y escasa agricultura. (1).

Descubierta la isla en 1492 y comenzada años más tarde la ocupación y el establecimiento de pueblos y ciudades, el territorio cardenense aparece como perdido u olvidado durante los cien primeros años subsiguientes al descubrimiento de Cuba por Cristobal Colón, que ni siquiera visitó nuestras costas matanceras en ninguno de sus viajes.

En aquellos reconocimientos de mar y de tierra efectuados por los audaces navegantes de la metrópoli Andrés Morales, Sebastián de Ocampo y Juan de Grijalba; en aquellas correrías de los primeros exploradores hispanos, paladines del ideal y del valor, no aparece mención alguna del territorio cardenense ni de sus costas, aunque sin duda se acercó a ellas el Capitán Ocampo.

Ni tampoco se le nombra en el breve relato de la famosa expedición del Capitán Pánfilo de Narvaez y de Fray Bartolome de las Casas que atravesaron toda la isla de oriente a occidente, pasando por los términos de Colón, Guamacaro y Matanzas.

Posteriormente a este silencio, a mediados y fines del siglo dieciseis comienzan nuestras costas a ser conocidas y nombradas. Los mapas que se conservan en "La Sociedad Económica de Amigos del País" (Habana), fechados en 1555, 1564 y 1604 señalan con bastante perfección la punta de Hicacos, los cayos de nuestra bahía y la misma bahía, que figura sin nombre determinado o con el de Matanzas, Hicacos y más tarde con el de Camarioca y Siguagua.

En las areas de familias linajudas o en los estantes del Archivo Nacional y del Ayuntamiento de La Habana figuran, como relíquias de valor, "mercedes" o encomiendas de terrenos, a favor de algunos personajes distinguidos por sus buenos servicios a la comunidad y al gobierno, o tal vez, como sucedió en algún caso aislado, por sus atrevimientos y males artes.

No pocos de estos repartos y "mercedes", comprados con dinero o con méritos, entre los que vemos a algunos próximos a Cárdenas, fueron asignados a mediados o fines del siglo 16; así unas haciendas enclavadas en Cimarrones o Carlos Rojas, Camarioca, Guamutas, Guamacaro y San Antón de la Anegada. Otros fueron entregados o vendidos por el Ayuntamiento habanero a prominentes de la época en el siglo siguiente, así emergen algunos campos de Perico, Júcaro, Camacho, Nueva Bermeja o Colón y Lagunillas.

Estas "mercedes" o haciendas se llamaban "hatos" si eran grandes, con más de dos leguas de diámetro; y si eran más pequeñas se denominaban "Corrales", como así se lee en todos los documentos antiguos anteriores al siglo 19. El territorio que comprende la ciudad de Cárdenas y sus próximos alrededores fue otorgado a Don Diego de Sotolongo el 14 de Junio de 1709 por el Cabildo de La Habana debido a las influencias de su Procurador General Don Mateo de Cárdenas, y se le denominó oficialmente "Corral de San Juan de las Ciegas y Cárdenas".

Estas haciendas, hatos o corrales, permanecían no pocas veces sin poblarse, pues su explotación, crianza de animales o cultivo agrícola, era empresa dificil que requería cuantiosas sumas de dinero y de hombres hábiles para el trabajo. Esta escasez de hombres se cubrió notablemente con la importación de braceros traidos del Africa Ecuatorial, siendo no pocos de ellos vendidos como esclavos por la malicia de los traficantes y conforme a las costumbres del tiempo, si bien con derechos y atenciones humanitarias, desconocidas en la época antigua y pagana en la que se dió la verdadera esclavitud, oprobiosa del todo a la dignidad humana.

No se olvide que Cuba, y en especial estos territorios de nuestra zona se veían cubiertos de extensos bosques, con árboles corpulentos, bejucos y enredaderas grandemente enmaranadas, que dificultaban el paso y la permanencia de los hombres que intentaran introducir el cultivo y la civilización.

Súmense a esto los muchos animalitos e insectos, si no mortíferos, si al menos molestos y dañinos, y nos habremos formado una idea de la dificultad que encerraba la colonización epañola en estos hatos o corrales, que más tarde serían el principio de poblados, villas y ciudades.

Las primeras haciendas notables en esta jurisdicción se establecieron en Guamutas, cerca de Hato Nuevo (hoy Martí) y en San Antón de la Anegada, dedicadas especialmente al corte de maderas para los galeones de la marina española. La madera era abundante y de superior calidad. En ella se labraron los delicadisimos trabajos de ebanistería que se admiran en el monasterio, templo y palacio de El Escorial, cerca de Madrid, una de las obras cumbres de la arquitectura mundial. El techo y artesonado de la grán capilla de la Conversión de San Ignacio de Loyola, que forma parte importante de la famosísima basílica levantada al santo en Loyola, España también está construido con las caobas de nuestro suelo.

Feliz y dichoso destino el fruto de aquellos bosques de Cárdenas y Martí, plantados por la mano del Omnipotente, que así pasaron a una tan gloriosa y perenne inmortalidad, junto con aquellos celebérrimos templos y monasterios, orgullo legítimo del poder, del arte y de la religiosidad de nuestra raza.

Al de Hato Nuevo fueron siguiendo otros grupos de gente advenediza, anhelosas de esta riqueza forestal, pecuaria y agrícola a la que se prestaba nuestro suelo llano y exhuberante como pocos.

A mediados del siglo 17 también empezaron a traer gente la explotación de las salinas de Punta de Hicacos, famosas ya en aquellos remotos tiempos.

(1) Nota. "Historia de la Nación Cubana del Dr. Ramiro Guerra: Tomo 1 página 228.

Historia de Cárdenas

INDICE DE LA HISTORIA DE CARDENAS
  1. Antecedentes de Cárdenas
  2. La Hacienda Cárdenas
  3. Fundación del pueblo
  4. Dificultades de la Fundación
  5. Progresos notables
  6. Comienza el declive
  7. Cárdenas en el siglo 20

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