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ERNESTO G. DE LA FÉ
10 de Julio, 1916 - 15 de Noviembre, 1997

ESPOSO, PADRE, ABUELO,
EJEMPLAR HOMBRE DE FAMILIA,
CORRECTO CABALLERO,
CARDENENSE

En paz descanse.

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Panegíricos de Ernesto G. de la Fé
Pronunciados por su hija, Elena De Zayas, e hijo, Ernesto J. de la Fé,
en St. John the Apostle Church, Hialeah, Florida, 17 de Noviembre, 1997.

Elena M. De Zayas:

La muerte es muy dificil de aceptar: tan final y definitiva. Nosotros quisieramos pensar, no que papi se ha muerto, sinó que ha nacido en el cielo. Que tranquilidad y paz siente uno si verdaderamente acepta que tenemos nuestro "Angel de la Guardia" en el cielo que nos guiará en la tierra. Y tal seguirá  viviendo dentro de una esposa, 7 hijos, y 17 nietos.

Todos los que tuvieron la suerte de conocer a mi papá saben lo humilde y caballeroso que fue siempre. Dedicó su vida a su esposa, hijos y nietos. Papi, siempre te lo agradeceremos y nunca te olvidaremos.

Y nunca, nunca tendremos miedo a morir porque sabemos que tu estarás esperándonos en el cielo.


Ernesto J. de la Fé:

Quiero comenzar por darle las gracias a todos los familiares y amigos que nos acompañan en este triste mometo de nuestra vida familiar, tanto como a los muchos que estuvieron con nosotros anoche en la funeraria.

La muerte de mi padre, Ernestico de la Fé, cardenense -- correcto caballero, ejemplar hombre de familia -- nos duele muchísimo a toda esta familia, y nos dolerá para siempre; pero nos confortamos en haber sido parte de esa vida, en saber que no tuvo que sufrir una muerte dolorosa, y en que todos pudimos estar a su lado durante sus días y momentos finales en este mundo.

Mi padre no fue grán político ni estadista, figura pública, hombre rico, pensador, o científico. Nunca tuvo un puesto alto o título real. Pero a pesar de no ser o tener nada de esas cosas, en realidad era y las tenía todas, porque mi padre era lo más grande que puede aspirar a ser un hombre, y eso es, sencillamente: UN HOMBRE BUENO. Hoy se ve beneficiado el cielo por la presencia allí de mi padre.

El legado de Ernestico de la Fé en esta tierra es su familia, la que crió bajo circunstancias dificiles, al lado de una mujer tan buena como él. Recuerdo haber visto en el el Libro de Memorias de la Escuela de Comercios de Cárdenas de 1957, un comentario sobre papi diciendo que: "... últimamente se había dado a la tarea de poblar el mundo." Y así es! Papi supo regar su buena semilla. Y sus 7 hijos e hijas han sabido seguir el ejemplo de Mami y Papi, uniendose a buenos compañeros -- todos -- y juntos a ellos han seguido adelante en la dura tarea de ayudar a poblar este mundo de buenos seres humanos, (y que ya van por 17, entre todos). Visto de esta manera, entonces hoy también se ve beneficiada la tierra por haber tenido en ella la presencia de mi padre.

Siempre guardaré como tesoro en mi corazón el último año y medio que pude compartir con Papi, antes de que se enfermara, dentro de cual me estuvo ayudando a construir el sitio de Cárdenas en el Internet. Yo sé que lo disfrutó muchisimo. Nos dió la oportunidad de compartir sus recuerdos gratos, y de compenetrarnos en el objetivo de dejarle saber al mundo la realidad de la tragedia que le ha tocado vivir durante los últimos 38 años al pueblo de Cuba, en general, y a los cardeneses, en particular.

En fin, le damos gracias al Señor no solo por habernos dado un esposo, padre y abuelo tan bueno, sinó también por el tiempo que tuvimos para acostumbrarnos a la idea de que no iba a estar con nosotros para siempre. Si se hubiera ido en el pasado mes Abril, sin recuperarse de la operación del corazón, ésto hubiera sido mucho más dificil para nosotros. Juntos, fuimos testigos de la misericordia con la que se lo llevó el Señor, y damos gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de atenderlo en su última enfermedad. Y ahora, lo único que nos queda es tratar de seguir su ejemplo y de merecernos el honor de ser su legado.


[MATRIZ]